Protagonizada por la gran Nicole Kidman y el emergente Harris Dickinson, Babygirl es un thriller erótico que promete lo prohibido y se queda en lo seguro.
Babygirl, el nuevo trabajo de la directora Halina Reijn que llega dos años después tras su anterior cinta Muerte, muerte, muerte, se presenta como un thriller erótico atípico de la mano de la productora A24 —esa que tanto admiramos—. Una especie de Cincuenta sombras de Grey reimaginada, donde —se supone— los papeles se intercambian y se exploran asuntos más sustanciales.
La película «intenta» subvertir los clichés del género al explorar la dinámica entre el poder, el deseo y la vulnerabilidad, mientras se permite dejar espacio para la intriga en su construcción, no con los mejores resultados. Se centra en la historia de una tal Romy, interpretada por Nicole Kidman, una CEO que se ve envuelta en una relación de dominación y sumisión con un joven becario interpretado por Harris Dickinson. Hasta aquí todo bien, pero ¿Babygirl realmente «cuenta algo» más allá?
El guion, que parece tener —y tiene— el potencial de profundizar en temas realmente fascinantes, se muestra reacio a abordar en profundidad los conflictos de poder y la incomodidad inherente a la lucha entre el control y la vulnerabilidad. En lugar de adentrarse en territorios más oscuros y complejos, termina por desecharlos y acaba por recurrir a clichés del género, echando por tierra todas sus posibilidades.
A lo largo de Babygirl, se percibe una lucha interna por definir y comprometerse con las convicciones que la película intenta transmitir, como si Reijn no estuviera muy segura de lo que quiere contar. De esa manera, es realmente palpable que la película se desenvuelve entre momentos de tensión —genuinos al principio, todo hay que decirlo— y una sensación general de oportunidad perdida, donde los riesgos esenciales y la carga emocional se diluyen en una presentación que, aunque es elegante y atrevida, no llega a romper completamente con el molde del thriller erótico convencional al que estamos acostumbrados.
Reijn también dirige la película con maestría, recalcando una estética estilizada —marca de la casa de A24—. Y si bien Babygirl es visualmente atractiva, esta elección evoca un tinte de superficialidad, donde todo evoca un aura de incredulidad latente —las emociones de la película se sienten maquinadas y envasadas al vacío—, sumada a ese guion que no intenta ir más allá y promovido sobre todo por las actuaciones —aunque luego llegamos a eso—.

En definitiva, Babygirl es un intento valiente de reinventar un género saturado de fórmulas predecibles, pero su narrativa se ve mermada por un guion que no logra profundizar en sus temáticas centrales, dejando al espectador con la sensación de que, pese a sus buenas intenciones y a un reparto talentoso, la película se esfuerza mucho por decir algo, sin ser realmente capaz de construir un argumento decente y sin desafiar el tema con el que parece querer involucrarse.
Actuaciones
Para una actriz con una carrera tan variada y estelar como la de Nicole Kidman, interpretar a Romy en Babygirl podría resultar un papel ideal para ella, y de hecho, lo es. Kidman ofrece una actuación audaz y matizada —la cinta es todo un escaparate para su talento, aunque no es de sus mejores papeles—. A pesar de ello, es fácil ver como esta no se siente cómoda con el papel, como si no estuviera del todo convencida de todo lo que se ha comprometido —o al menos así lo parece—.
¿Sabes cuando un actor o actriz ama tanto un papel que todo ese entusiasmo se transmite a través de la pantalla? —Willem Dafoe podría ser todo un ejemplo de este fenómeno—. Pues bien, aquí pasa todo lo contrario con Kidman, y quieras o no, ese hecho tiene un impacto negativo hacia su personaje, que se siente más «artificial» y menos genuino.
Con Dickinson pasa todo lo contrario, ya que juega con el papel, se divierte y lo exprime a su gusto, pese a que está escrito con una falta de profundidad evidente que acaba por perjudicar a la cinta, funcionando más como recurso argumental que como personaje en sí. Hace lo mejor que puede con lo que tiene, que no es mucho.
La química entre ambos jamás termina por funcionar y es lo que más socava la cinta. Sus escenas juntos se sienten tremendamente forzadas, promovido también por esa falta de ganas que parece tener Kidman en todo momento y por la unidimensionalidad del personaje de Dickinson.

Los actores secundarios tampoco se salvan. Estos aportan matices interesantes a la trama, pero se desechan o no se indaga lo suficiente en ellos como para no ser más que —de nuevo— recursos argumentales genéricos. Sophie Wilde, que veíamos hace poco salirse por completo en el papel protagonista de Háblame destaca como Esme, la asistente de Romy, compartiendo momentos de gran tensión con Kidman que nunca acaban por explotar. Por otro lado, Antonio Banderas, en el papel de Jacob, el esposo de Romy, ofrece una actuación discreta tirando a casi anecdótica, con el papel más cliché de toda la cinta.
Por último, se hablaba mucho de que Kidman merecía una candidatura a los Oscar como Mejor Actriz por el papel, en lo que no estoy nada de acuerdo. La razón principal que se daba y que he llegado a leer, algo que se ha vuelto recurrente en Hollywood y que, por desgracia, sigue pasando, es su desnudo. Es precisamente el discurso que La sustancia critica tan maravillosamente: cuando una actriz de edad «avanzada» hace un desnudo integral en pantalla, ¿merece una estatuilla simplemente por «atreverse» a mostrar su cuerpo a sus 57 años? «¡Qué valiente por hacer eso a su edad!, denle un Oscar». La broma se hace sola, es repugnante y no hace más que cosificar a estas mujeres.
Expectativas que no se cumplen
Babygirl no rompe el molde de las películas que la han precedido, pero se sostiene lo suficiente sobre la sólida y compleja actuación de Kidman para entretener. No llega a aburrir, pero tampoco aporta nada nuevo.
En un momento cercano al final, la película parece insinuar un giro único que podría haberla diferenciado radicalmente de lo establecido. Sin embargo, la timidez del guion termina por defraudar esas expectativas dejando a esta cinta de A24 en un quiero y no puedo. En definitiva, Babygirl ofrece una propuesta audaz, en la que se entrelazan actuaciones sólidas —perjudicadas por la escritura— y una estética cuidada, pero la falta de profundidad en ciertos personajes y en el desarrollo del conflicto impide que la película explote por completo sus temas más provocativos.
La ficha
Todo sobre la película
Sinopsis
Una alta ejecutiva pone en peligro su carrera y su familia cuando inicia un tórrido romance con su becario, mucho más joven que ella.
- Dirección
- Halina Reijn
- Año
- 2024
- Duración
- 114 min
- País
- Estados Unidos, Países Bajos
- Edad
- +16
Dónde verla
Todas las opciones · Datos: JustWatch y TMDB (usamos su API sin su aval).
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Las notas
Ficha técnica
- Título original
- Babygirl
- Estreno
- 17 ene 2025
- Idioma
- Inglés
- Guion
- Halina Reijn
- Música
- Cristóbal Tapia de Veer
- Fotografía
- Jasper Wolf
- Productoras
- A24, 2AM, Man Up Film










